Hace unos días, mientras Cristiano Ronaldo publicaba una foto en Madeira con el mensaje “cuando te vuelves hacia la luz del sol, las sombras caen detrás de ti”, Lionel Messi volvía a las instalaciones del Inter Miami para retomar los entrenamientos, diez días después de jugar la final del Mundial. Y es que los jugadores no paran del todo cuando están de vacaciones. Quizás se dejan ir muy pocos días, pero el resto de su período vacacional necesitan hacer un trabajo de mantenimiento que les permita llegar en un tono físico adecuado a la pretemporada.
En Mega Casino repasamos cómo tratan de mantener la forma los futbolistas durante su período vacacional cada verano.
Descanso real la primera semana
Los preparadores físicos de los clubes tienen un consenso bastante claro sobre esto. La primera semana de vacaciones es la única que los jugadores dedican al descanso total. El cuerpo lo necesita después de una temporada muy larga con partidos cada tres días, viajes constantes y la acumulación de pequeñas lesiones que se van tapando con infiltraciones y trabajo de recuperación.
A partir de la segunda semana, el guion cambia. Los clubes entregan a cada jugador un plan personalizado antes de irse de vacaciones, con indicaciones sobre qué tipo de trabajo deben hacer, con qué frecuencia y a qué intensidad. No es el mismo plan para el central de 32 años que arrastra una rodilla propensa a caer lesionada que para el extremo de 21 que está muy fresco. El objetivo es llegar a la pretemporada en condiciones de ponerse a tono lo más rápido posible y con menor riesgo a tener lesiones por pasar de la nada al todo en solo unos días.
Y es que dos semanas sin entrenar producen una caída considerable en el rendimiento, pero con otras dos semanas de trabajo se recupera casi todo lo perdido. La primera semana de pretemporada es más difícil conforme menos se ha trabajado en las semanas de vacaciones.
Ejercicios de cardio moderados
El trabajo cardiovascular durante las vacaciones suele ser lo más visible porque los jugadores lo hacen al aire libre y acaba en las redes sociales. Una carrera por la playa al atardecer, una sesión de bici por la montaña o una hora en el agua haciendo natación o paddle surf generan actividad cardiovascular sin la carga articular del entrenamiento de club. Hasta Sergio Ramos dejó un vídeo en su cuenta personal de Instagram con una rutina de ejercicios que hacer con la ayuda de un flotador en el agua.
La natación, en particular, tiene mucha importancia para los futbolistas que arrastran problemas de rodilla o tobillo, ya que el agua descarga las articulaciones y permite mantener el sistema cardiovascular activo sin añadir estrés a las zonas más castigadas durante la temporada.
El paddle surf y el kayak también aparecen como opciones que combinan trabajo de core y estabilidad con algo que parece una actividad de ocio. Que un futbolista esté una hora haciendo paddle surf en Ibiza puede no parecer entrenamiento, pero es trabajo real de equilibrio, musculatura estabilizadora y resistencia cardiovascular a baja intensidad.
Un poco de trabajo en el gimnasio
El trabajo de fuerza no desaparece en verano, lo que cambia es la intensidad y el objetivo. Durante la temporada, el trabajo de gimnasio está orientado a mantener la potencia explosiva y a compensar los desequilibrios musculares que genera la competición. En vacaciones, el enfoque es más preventivo para fortalecer las zonas que más se han resentido, trabajar el core y mantener una base muscular que facilite la vuelta al trabajo de alta intensidad unas semanas más tarde.
Cristiano Ronaldo es quizás el caso más extremo de jugador que no desconecta físicamente en vacaciones. Sus publicaciones de verano tienen siempre una parte de playa en familia y otra de sesión de gimnasio. Es una buena forma de entender su longevidad en el fútbol de élite.
Moverse aunque no sea considerado entrenamiento
Hay una categoría de actividades que los futbolistas hacen en vacaciones y que para ellos son de ocio, pero que en términos físicos tienen más valor de lo que parece. El fútbol playa, el tenis, el pádel, el golf, incluso el baloncesto con amigos son actividades que mantienen el cuerpo activo, trabajan la coordinación y la agilidad, y no tienen la presión mental del entrenamiento profesional. Es hacer deporte de forma amistosa, pero que permite que el cuerpo no pare y siga en trabajo más silencioso y de mucha menor intensidad.
El pádel, en particular, se ha convertido en una especie de deporte perfecto para los futbolistas españoles en los últimos años. Es cardio, es trabajo de piernas, es reacción y es competitividad de una forma más llevadera que el día a día de la temporada. Todo lo que necesita alguien que lleva diez meses sometido a una presión enorme. Aunque hay que tener cuidado con los saltos y los apoyos por las rodillas y los tobillos.
Lamine Yamal, por ejemplo, ya ha sido cazado en alguna ocasión jugando al fútbol playa con niños y amigos durante sus vacaciones en el pasado reciente.
La dificultad de no relajarse con la alimentación
Mantenerse en forma en vacaciones no es solo una cuestión de entrenamiento. La alimentación es, para muchos jugadores, el aspecto más complicado de gestionar cuando el entorno del club desaparece. Durante la temporada hay nutricionistas, menús controlados, análisis de peso y composición corporal. En verano, cada jugador gestiona lo suyo. Cada pretemporada se hacen virales imágenes de jugadores fuera de forma tras sus vacaciones. Ronaldo, Ronaldinho, Lukaku, Hazard… Ejemplos hay muchos.
Los clubes insisten en que llegar con el peso adecuado a la pretemporada es tan importante como llegar con la base física. Un exceso de peso supone más carga sobre las articulaciones en los primeros días de trabajo intenso, que es exactamente cuando el riesgo de lesión muscular es más alto. Los jugadores lo saben, y la mayoría lo gestiona con razonable sensatez, aunque no todos cumplen con su función.






