España siempre aparece como opción de cara a cualquier cita mundialista. Sin embargo, desde el título de 2010, siempre pasa algo negativo: destitución del seleccionador antes del campeonato en 2018, el fin de ciclo de 2014 o la falta de gol de 2022.
El título de 2010 es, a su vez, la última vez que la selección nacional ganó un partido eliminatorio en el torneo más importante del fútbol de selecciones. Sin embargo, algo viene cambiando en este último ciclo. En Mega Casino queremos repasar los motivos por los que España puede creer en volver a ser campeona del mundo.
La Eurocopa de 2024 como punto de inflexión
Aunque el título de la Nations League en 2023 empezó a dar más empaque al proyecto de Luís de la Fuente, no fue hasta la gran cita europea del fútbol de selecciones de 2024 cuando España empezó a mostrar su candidatura para la cita mundialista de 2026.
España fue un equipo agresivo y valiente, muy vertical y mucho más incómodo para los rivales de lo que venía siendo. La presencia de dos jugadores de banda con tanto desequilibrio como Nico Williams y Lamine Yamal, junto a jugadores de buen toque como Pedri, Dani Olmo o Rodri, generó un equilibrio perfecto para el funcionamiento ofensivo del equipo de Luís de la Fuente. En el camino al título cayeron Alemania, Francia e Inglaterra, por lo que no fue una fase eliminatoria nada sencilla.
Ese torneo disputado en Alemania ha cambiado las expectativas con la selección. Ya no se habla de una generación interesante, sino de un equipo preparado para competir por el título con jugadores que han ido ganando en juego y madurez con el paso de estos dos años.
Lamine Yamal y una generación en crecimiento
España ha tenido grandes generaciones, pero muy pocos jugadores capaces de alterar partidos desde el desequilibrio individual como Lamine Yamal. El jugador del FC Barcelona dejó momentos decisivos con 17 años en el torneo de 2024, como el gol que anotó ante Francia en las semifinales. Su crecimiento desde entonces ha sido fulgurante y en 2026 ya tiene más experiencia y más peso competitivo, siendo el principal jugador en su club y la propia selección española.
A su alrededor, además, el contexto es mucho mejor del que tuvieron otras jóvenes promesas españolas, con un centro del campo de mucho buen toque de balón y una defensa sólida.
Rodri llega como uno de los mediocentros más influyentes del fútbol mundial que poco a poco va recuperando su mejor nivel tras su grave lesión sufrida hace una temporada, cuando se rompió el ligamento cruzado tras ganar el Balón de Oro de 2024. A su lado, Pedri parece haber encontrado por fin continuidad física y futbolística, firmando dos temporadas de sobresaliente con la camiseta del FC Barcelona. Además, perfiles como Fabián, Zubimendi, Fermín o Dani Olmo pueden complementar esa zona estratégica del terreno de juego en función de lo que busque el seleccionador en cada momento.
Una profundidad que no suele tener España
Durante años, España siempre ha solido contar con un equipo titular competitivo, pero pocas veces ha tenido la capacidad para cambiar partidos desde el banquillo, o tantas opciones para formar ese ‘11’ de inicio.
En ataque, Nico Williams, Oyarzabal o Víctor Muñoz pueden cambiar el partido, ya sea desde el inicio o entrando en la segunda parte. En defensa, Cubarsí, Laporte o Marcos Llorente permiten ajustar según el rival. Y ya de por sí entrar en la lista de 26 convocados es un verdadero desafío para todos los jugadores. Nombres como Marc Pubill, Eric García o Pablo Fornals no tienen su presencia asegurada tras una temporada a gran nivel.
El paralelismo con 2010
La España de 2010 controlaba desde la posesión larga y la paciencia, mientras que la de 2026 practica un fútbol muy vertical y agresivo. No obstante, comparten algo importante, y es que llegan al torneo con una idea muy clara y con jugadores jóvenes que ya parecen preparados para competir al máximo nivel, habiendo ganado una Eurocopa en el mismo ciclo.
En 2010, Iniesta, Xavi, Villa o Casillas llegaban en plena madurez. En 2026, la sensación es distinta. Muchos jugadores todavía están creciendo, pero muchos de ellos están cerca de su mejor nivel. Y precisamente por eso hay una gran ilusión. Porque España no parece estar terminando un ciclo, sino que sigue en el comienzo siendo ya una verdadera amenaza competitiva.
No será la única favorita, puesto que Argentina, Francia, Brasil o Portugal, Alemania o Inglaterra también juegan con ese papel. Pero… ¿y si 2026 es el año de la segunda estrella? Los motivos para ser optimistas son múltiples.





