El banquillo cuesta dinero. En La Liga, los técnicos de los grandes clubes cobran cifras que hasta hace no tanto tiempo estaban reservadas exclusivamente para los jugadores.
El fútbol de élite combina fama, dinero y una vida que, fuera de los entrenamientos y los partidos, transcurre en un mundo donde no siempre se toman las mejores decisiones. Una de las más recurrentes es la de ponerse al volante después de beber alcohol.
Solo dos meses después de ganar el Mundial en Estados Unidos, la selección española vuelve a la competición. El primer parón internacional de la temporada, y el primero de 3 semanas de duración, supondrá el debut en la UEFA Nations League 2026/27.
Los derechos de televisión son la columna vertebral económica del fútbol profesional español. No hay partida presupuestaria más importante para la mayoría de los clubes de La Liga, y lo que sucede en esa negociación cada cinco años determina en buena medida quién puede fichar y cuánto se puede invertir.
El Atlético de Madrid y el Real Madrid vuelven a enfrentarse en un derbi de lo más caliente todavía en el tramo inicial de la temporada. El encuentro es el enfrentamiento oficial más repetido en la historia del fútbol español y uno de los derbis que más veces se han jugado en la historia del fútbol mundial.
No existe ninguna tarifa oficial que establezca cuánto debe cobrar un futbolista por cada gol que mete. Ni la FIFA, ni la UEFA, ni La Liga fijan un precio por anotación. Lo que existe es un laberinto de contratos individuales, cláusulas variables, primas colectivas y bonus escalonados que hacen que dos delanteros que terminan la temporada con los mismos goles puedan haber cobrado cantidades completamente distintas.