Cuando un equipo levante la copa de campeón del mundo el próximo 19 de julio en Nueva York, los 26 jugadores de la plantilla no van a recibir un cheque de la FIFA al día siguiente. El dinero funciona de otra manera, pasa por varios filtros antes de llegar a los futbolistas, y la cantidad final depende de dónde juegues, quién negocia por ti y qué acuerdos firmaste antes de que arrancara el torneo. Lo que está claro es que recibirán una buena prima, pero el desglose lo vamos a ver a continuación en Mega Casino.
50 millones para la selección campeona por parte de la FIFA
La FIFA ha montado para la gran cita internacional del verano de 2026 la bolsa de premios más grande de la historia del fútbol. Unos 665 millones de dólares repartidos entre las 48 selecciones participantes. Solo por clasificarse, cada país recibe 12,5 millones de dólares. A partir de ahí, el reparto va cambiando en función del resultado de cada equipo nacional.
| Ronda | Premio por selección |
| Eliminados en fase de grupos | 9 millones de dólares |
| Eliminados en dieciseisavos de final | 11 millones de dólares |
| Eliminados en octavos de final | 15 millones de dólares |
| Eliminados en cuartos de final | 19 millones de dólares |
| Cuarto puesto | 27 millones de dólares |
| Tercer puesto | 29 millones de dólares |
| Subcampeón | 33 millones de dólares |
| Campeón | 50 millones de dólares |
Pero todo este dinero es para las federaciones nacionales, no para los jugadores. Cada federación decide después qué hace con él y cuánto reparte por trabajador, ya no solo a los jugadores, sino también al resto del equipo técnico, miembros de la federación, utilleros, etc.
La negociación previa al campeonato
Antes de que arranque un torneo de esta magnitud, los capitanes de cada selección se sientan con los directivos de su federación a negociar las primas. El resultado varía enormemente de un país a otro.
En el caso de España, la RFEF ha establecido para el Mundial 2026 un modelo que ya usó en Qatar 2022 y que tiene una lógica bastante directa: 25.200 euros brutos por partido disputado, sin sueldo fijo base. Por lo tanto, si un jugador participa en los tres partidos de la fase de grupos, tiene garantizados 75.600 euros brutos. A eso se añaden las primas por objetivos según la ronda que alcance el equipo. El techo, si España gana el campeonato, es de 800.000 euros brutos por jugador.

Para poner todo esto en contexto, un jugador que cobra, por ejemplo, 8 millones de euros al año en su club ingresa alrededor de 666.000 euros al mes. Los 800.000 del Mundial equivaldrían a algo más de un mes de ese salario. Evidentemente, no todos los jugadores tienen el mismo contrato, por lo que lo significativo de la cifra cambia en función del futbolista en cuestión.
La variable fiscal
La cita mundialista de 2026 se disputa en tres países con sistemas fiscales distintos, y eso crea una situación inédita. México ha confirmado que los jugadores extranjeros pagarán una tasa del 25% sobre los ingresos generados en territorio mexicano, calculada de forma proporcional a los partidos disputados en el país.
Por ejemplo, si un jugador participa en seis partidos en el torneo y uno de ellos se juega en México, solo una sexta parte de sus ingresos estará sujeta a esa retención. La federación de cada país actúa como intermediaria, por lo que el jugador no tiene que hacer ningún trámite, aunque tiene que tener esto en cuenta a la hora de calcular sus ingresos por la competición.
¿Qué cobran los clubes?
Paralelamente al dinero que va a los jugadores, existe otro flujo económico que muchos aficionados desconocen. Y es que la FIFA también compensa a los clubes que ceden a sus futbolistas durante las ahora 5 semanas de torneo.
La FIFA paga 10.950 dólares por jugador y día de concentración directamente al club propietario del contrato como compensación.
Por mostrar dos ejemplos claros:
- Un jugador que dispute solo la fase de grupos reporta a su club unos 252.000 dólares.
- Si el equipo llega a la final, el club recibe hasta 547.500 dólares por ese mismo jugador.
En el campeonato de 2026, el fondo total destinado a clubes asciende a 355 millones de dólares, un 70% más que en la última edición de Qatar 2022.
El prestigio también cuenta
Hay un aspecto del retorno económico de jugar y ganar un torneo internacional de esta magnitud que no aparece en ningún contrato. Hablamos del prestigio y el aumento de la cotización del futbolista en el futuro.
Cuando Iniesta marcó el gol de Sudáfrica 2010, su valor de mercado y sus ingresos por patrocinios dieron un salto que ninguna prima mundialista podría haber igualado. Lo mismo le pasó a Argentina con Messi tras Qatar 2022. Y lo mismo les puede pasar a Lamine Yamal, Nico Williams, Rodri o Pedri si España levanta el trofeo en el MetLife Stadium en julio.
Los contratos publicitarios que se negocian con un título mundial en la mochila tienen una escala diferente. Los derechos de imagen se multiplican. Las marcas se interesan más y están dispuestas a poner más dinero encima de la mesa. Por lo tanto, los ingresos indirectos de la participación y, por qué no, la consecución del título de campeón del mundo, son potencialmente más importantes que el retorno económico directo conseguido por alcanzar una ronda determinada.





